El peligro
La complacencia no es flojera. Les pasa a trabajadores hábiles y con experiencia, porque hacer un trabajo una y otra vez sin lastimarse hace que el peligro se sienta más chico de lo que es. Los peligros siguen igual, lo que cambió fue nuestra atención. Ahí, en ese descuido, es donde aparecen los atajos, los pasos que se saltan y las malas sorpresas.
La acción
Antes de empezar, tómense un momento para ver qué es diferente hoy: el clima, el terreno, la gente que anda alrededor y el equipo. Recorran el área y pregúntense qué podría salir mal. Las condiciones cambian aunque la tarea sea la misma.
PREGUNTA PARA LA CUADRILLA
¿Cómo nos podemos recordar unos a otros que vayamos más despacio sin que se sienta como crítica?
Sale de la charla: Complacencia. Léela completa gratis, con las preguntas y la hoja de asistencia.