El peligro
La complacencia no es flojera. Les pasa a trabajadores hábiles y con experiencia, porque hacer un trabajo una y otra vez sin lastimarse hace que el peligro se sienta más chico de lo que es. Los peligros siguen igual, lo que cambió fue nuestra atención. Ahí, en ese descuido, es donde aparecen los atajos, los pasos que se saltan y las malas sorpresas.
La acción
Las prisas, andar en la luna, los atajos, no hacerles caso a los problemas pequeños y sentir que las reglas son solo para los nuevos son señales de alerta. El cansancio, pasar mucho tiempo haciendo el mismo trabajo y los días muy ocupados lo empeoran. Cuando lo vean en un compañero, díganselo, esperen que él haga lo mismo por ustedes, y agradézcanle a quien se anime a decir algo.
PREGUNTA PARA LA CUADRILLA
¿Qué atajos han visto en el trabajo de rutina, y por qué creen que la gente los toma?
Sale de la charla: Complacencia. Léela completa gratis, con las preguntas y la hoja de asistencia.