El peligro
La complacencia no es flojera. Les pasa a trabajadores hábiles y con experiencia, porque hacer un trabajo una y otra vez sin lastimarse hace que el peligro se sienta más chico de lo que es. Los peligros siguen igual, lo que cambió fue nuestra atención. Ahí, en ese descuido, es donde aparecen los atajos, los pasos que se saltan y las malas sorpresas.
La acción
Cuando se pueda, túrnense las tareas, tomen sus descansos y cambien quién da la charla de seguridad para que no se vuelva algo que nadie escucha. Pídanle a un trabajador más nuevo que explique los peligros de un trabajo, porque alguien que lo ve con ojos nuevos se fija en cosas que los demás ya no vemos. Cambien los temas y hagan que la cuadrilla hable en vez de solo escuchar.
PREGUNTA PARA LA CUADRILLA
¿Qué trabajos hacemos tan seguido que a lo mejor ya los hacemos en automático?
Sale de la charla: Complacencia. Léela completa gratis, con las preguntas y la hoja de asistencia.